TAI CHI

Nivel 1
De Los Trece Movimientos

El trabajo que se ha desarrollado con la estructura hasta este nivel se limita a las posturas estáticas, tanto de pie como sentadas. Llegados a este punto, aprendemos a poner la estructura en movimiento mientras mantenemos el alineamiento y la integridad cultivados en los pasos previos.

La fusión de las energías terrestre y celeste, que tiene lugar en la estructura ósea, consiste en la interacción específica de dos polaridades que hacen que la vida sea posible: yin y yang, negativo y positivo, femenino y masculino, flexible y rígido. La interacción del yin y el yang produce una tercera fuerza llamada Energía Creativa.

Toda creación se realiza con Energía Creativa. Todo el trabajo que hemos desarrollado hasta aquí con la estructura tiene como fin último el dar la bienvenida a la Energía Creativa. El Tai Chi consiste en una serie de movimientos lentos que se realizan manteniendo el alineamiento entre el cielo y la tierra.

Los movimientos incrementan el flujo de Energía Creativa. Esta aptitud para el movimiento se convierte en nuestra manera de desenvolvernos en las situaciones de la vida cotidiana: alineados, centrados, conectados, arraigados, llenos de propósito sin esfuerzo y con autoconfianza. El Tai Chi conduce la práctica energética a las situaciones corrientes de nuestras vidas.

La vida y la práctica se convierten, entonces, en una sola cosa con un mínimo esfuerzo. Los movimientos fluidos del Tai Chi reflejan la manera en que fluimos a través de las situaciones que encontramos en nuestra vida.

Nivel 2
Refinamiento de los 13 Movimientos

En este nivel continuamos refinando el trabajo con la estructura físico-mental. A la práctica yin, que se desarrolla sentados y en la que la mente se mantiene en silencio en la caldera del canal central, se le suma ahora el desafío de ponerla en movimiento con la secuencia del Tai Chi.

El silencio interno es una manifestación de sabiduría e inteligencia espiritual. En este nivel se comienza a desarrollar la habilidad para actuar desde nuestro centro en un estado de equilibrio, físico, emocional, mental y espiritual.

La estructura energética adquiere una cohesividad capaz de hacer esfuerzos sin el desgaste que genera una personalidad fragmentada. La habilidad que se desarrolla en este nivel provee la base de apoyo para la ecuanimidad necesaria en el Yoga del Sueño y el proceso de Trascendencia.

FECHAS