Mantras III: Mantras del Principio Femenino

La sanación es una función de cuidado y cariño bajo el auspicio del principio divino femenino.

Que el cambio es posible y que a través de cambios somos capaces de corregir errores y evolucionar, demuestra que la creación en la que estamos es, como afirman los textos Vedas de la India, una creación que “perdona constantemente”.

La creencia, tan arraigada en ciertas religiones, de que el universo castiga o que los poderes divinos son implacables en administrar justicia, ha surgido por falta de investigación profunda de las cualidades intrínsecas de la creación.

El universo en que estamos es femenino y maternal y sus más sobresalientes cualidades son el amor, el perdón con cariño, la oportunidad sin límites y la transformación.

El principio femenino no solo se expresa a través de las mujeres, se manifiesta cada vez que activamos o somos capaces de traer a este mundo el cuidado, el esmero, la protección, la sanación y la nutrición.

El principio femenino también se manifiesta cuando simplificamos la vida. Como dicen los ancestros daoistas, “ el yang opera a través de lo fácil y el yin a través de lo simple.”

El principio femenino es un aspecto vibratorio de nuestra naturaleza más íntima. Los ancestros de las prácticas fueron capaces de discernir los mantras que abarcan diferentes aspectos de la femeninidad.

El principio Divino Femenino fluye especialmente por el chakra del corazón y es esencial para desarrollar la segunda caldera en las fases intermedias. El generar beneficios para todos los seres de la creación es una de las maneras en que el principio Divino Femenino fluye por el universo.

Los mantras del principio Divino Femenino fortalecen la capacidad de cuidar y nutrir, cualidades que son intrínsecas de nuestra esencia. A través de estos mantras armonizamos con la Madre Naturaleza y nos transformamos.

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