Mantra I: Vibraciones creativas

Todo el trabajo energético puede resumirse en una única palabra: vibración. La manifestación de algo a nivel físico o sutil comienza con una idea que se expresa como sonidos raíces y vibraciones creativas.

Todas las técnicas aprendidas hasta aquí necesitan ser iniciadas por medio de alguna actividad del ego. La actividad del ego está polarizada ya que genera separación.

Armonía significa equilibrio del yin y el yang, de manera que la Energía Creativa se manifiesta. A mayor actividad del ego, mayor grado de separación y de emociones negativas o positivas que dependen del sentido de dualidad.

La práctica de los mantras, o de sonidos raíces, tiene la virtud de apaciguar las actividades del ego, de silenciar instantáneamente la algarabía mental, de unificar el sistema energético en un conjunto de vibraciones creativas, de atajar los estados negativos de la mente, de reconducir la respiración a un ritmo uniforme, de dar estabilidad a la conciencia, de refrescar en poco tiempo un sistema nervioso estresado y de poner el sistema energético en contacto con una frecuencia vibratoria más elevada.

Todo esto se consigue con un mínimo esfuerzo ya que los mantras son los sonidos raíces de la creación misma. Los mantras no son sonidos del lenguaje ordinario y muchos menos oraciones que refuerzan el sentido de dualidad entre un yo y una deidad fuera de mí. Los sonidos raíces son sonidos universales que representan las vibraciones de procesos específicos.

Estos sonidos raíces fueron descubiertos en el pasado más remoto por practicantes que lograron desarrollar los niveles de conciencia más elevados.

Hay sonidos raíces para

  • atraer
  • para repeler
  • para liberar obstáculos
  • para sanar enfermedades
  • para generar energía de compasión, etcétera.

La lista es tan extensa como la Creación porque cada ser vivo y cada proceso energético configura un conjunto determinado de vibraciones que son exclusivas de ese proceso. La vibración también es un vínculo que conecta diferentes dimensiones.

Toda energía es vibración. Cuando uno alcanza los límites de la dimensión física, los mantras establecen los puentes interdimensionales que permiten, en las palabras del I Ching, "Cruzar las grandes aguas".

La práctica de los mantras introduce en el trabajo energético un factor relevante: el ritmo numérico.

El I Ching llama "ayudantes" a los ritmos porque son capaces de asumir el mando de los procesos energéticos y de desarrollarlos sin la intervención del ego. Cuando un ritmo está activado, ya no necesitamos hacer ni fatigarnos en el desarrollo del proceso, puesto que la Energía Creativa fluye con un mínimo esfuerzo.

Entre todas las prácticas energéticas, la de mantras se distingue por ser la más versátil dado que puede ser realizada en medio de cualquier situación y en cualquier estado emocional o mental silenciando instantáneamente los diálogos internos.

FECHAS